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Carta de Fernando Bárcenas (Letter from mexican anarchist in hunger strike) WE DON’T NEED AMNESTIES (es/en)

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La ley es un artefacto que castra las aptitudes humanas; que piensa, dirige y crea nuestras vidas por nosotros y tal concepción implica la mutilación de la parte más única y auténtica de nosotros.

Por eso, quien decide tomar su vida en sus manos al margen de la máquina podrida es mirado como “raro”, “antisocial”, “criminal”, etc.

No podemos pensar soluciones dentro de los “marcos democráticos”, que con sus políticas de exterminio amedrentan a sus habitantes con despojos, violencia y muerte.

He escuchado rumores sobre una amnistía promovida por algunos partidos políticos e instituciones políticas y creo que es necesario puntualizar aquí mi postura de rechazo a toda forma de instrumentalización de las energías del pueblo para mantener el orden. Algunos piensan que una amnistía podría sanar los intereses del pueblo, hechos añicos ante la imposición de la riqueza a costa de la esclavitud económica; nosotros no queremos “salir” de una cárcel para entrar a otra. Queremos ser libres realmente, fuera de sus realidades virtuales, y si eso implica destruir su sociedad lo haremos pensando que algo nuevo debe nacer para hundir por siempre esta civilización podrida que nos obliga a ser autómatas y engranes de la maquinaria…

No importan las “luchas políticas” si no el conflicto permanente que existe en todas partes; pueden aprisionarnos pero no detendrán la revuelta. Vecinos inconformes salen a las calles a repudiar los proyectos inmobiliarios que causaran el despojo y desplazamiento forzado de miles de familias que no tienen los recursos suficientes para costear la privatización del espacio público. La privatización del agua es también un síntoma más que evidente que refleja el cómo en realidad nos ven los poderosos. Esclavitud moderna, enajenada y edulcorada con lujos, drogas y demás aspiraciones capitalistas.

No necesitamos amnistías porque no queremos ni necesitamos leyes que rijan nuestras vidas; el espejismo del progreso nos hace creer que el Estado y el gobierno son necesarios y por lo tanto no percibimos directamente los síntomas de que nos estamos convirtiendo en cómplices de la matanza de nuestros pueblos…

Queremos ver propagada por todas partes la insurrección que destruya al poder centralizado, yugo común que cargamos todos los pobres en la espalda.

Saludamos los actos de insubordinación a los estándares de vida internacionales que pretenden convertirnos en piezas eficientes de su maquinaría.

Nosotros, los marginados, somos los que soportamos el peso de esta sociedad y como ya no somos necesarios en su sociedad tecnológica justifican nuestra masacre por medio de guerras informales contra la droga en lugares donde curiosamente la gente tiene tradiciones comunitarias de vida distintas a las del Estado.

Todo aquel que vive en un barrio pobre sabe desde niño que el negocio de la droga se maneja de forma paraestatal, es decir, con el establecimiento de la mafia como una corporación que regula el control interior del territorio mientras que la policía actúa en una doble moral aportando sus esfuerzos para un buen funcionamiento de la mafia. Así la mafia se presenta como una subpolicía que regula no solo el tráfico de drogas, sino todos los negocios formales e informales que existen en el territorio. Sin embargo, si esta situación llegó a masificarse se debe a que en su origen el tráfico de drogas es tan sólo un negocio más de la hidra capitalista.

Un capitalista siempre será un monstruo voraz y depredador, ya sea que se dedique a las empresas “legítimas”, ya sea a las denominadas “ilegales”. Los capitalistas están motivados por un deseo insaciable de ganancias. Harán cualquier cosa por dinero y por eso las relaciones entre capitalistas “legítimos” y el “crimen organizado” están tan íntimamente ligadas.

No podemos confiar nuestras vidas y la de nuestros seres queridos en manos del Estado/Mafia, ellos son los causantes del genocidio y de la matanza que se respira diariamente. Como anarquistas llevamos a cabo una guerra contra el poder, contra todo cuanto intenta determinar a los individuos y alejarlos de si mismos.

Es por eso que incendiamos sus recintos, saboteamos sus líneas comerciales y atacamos los símbolos de sus sociedades. Asaltamos sus ciudades porque la urbanización es el máximo altar al encarcelamiento masivo, de la privatización de los recursos económicos. El mismo transporte público es un símbolo que recuerda al marginado que no es bienvenido en los grandes centros urbanos. El alza del metro, la monopolización por la misma empresa que intenta acaparar todo el mercado en el ámbito de la movilidad en la ciudad con su prototipo terrestre metrobús son síntomas de la privatización total de las ciudades.

La cárcel es sitio común para todos en esta era tecnológica, por lo tanto debemos generar caminos y rutas que nos ayuden a vivir al margen, reinventando nuestras vidas cada día y reapropiándonos de ella.

En guerra hasta que todos seamos libres.

Fernando Bárcenas.


FERNANDO BÁRCENAS(Mexican comrade in hunger strike): WE DON’T NEED AMNESTIES, because we don’t want or need laws governing OUR LIVES

The law is an artifact that castrates human skills; that thinks, directs and creates our lives for us and such conception involves the mutilation of the most unique and authentic part of us.

That’s why, who decides to take his life in his own hands outside the rotten machine, is regarded as “rare”, “antisocial”, “criminal”, etc.

We can not think solutions within the “democratic frameworks”, with its policies of extermination that intimidate its inhabitants with offal, violence and death.

I’ve heard rumors about an amnesty promoted by some political parties and political institutions and think it is necessary to point out here my stance rejecting of all forms of exploitation of the energies of the people to keep order. Some think that an amnesty could heal the people’s interests, shattered before the imposition of wealth at the expense of economic slavery; we do not want “out” of prison to enter another. Really we want to be free, outside their virtual realities, and if that means we will destroy your society, we’ll make it thinking that something new must be born to sink forever this rotten civilization that forces us to be robots and gears of machinery …

Never mind the “political struggle” if not the permanent conflict that exists everywhere; They can imprison but will not stop the revolt. Unhappy neighbors takE the streets to repudiate the real estate projects that caused the dispossession and forced displacement of thousands of families who do not have sufficient resources to finance the privatization of public space. Water privatization is also a more obvious symptom that reflects how we are being seen by those powerful. Modern, alienated and sweetened with luxuries, drugs and other capitalist aspirations slavery.

We do not need amnesties because we do not want or need laws that govern our lives; the mirage of progress makes us believe that the state and the government are necessary and therefore not directly perceive the signs that we are becoming complicit in the killing of our people …

We want to see spread all over the insurrection to destroy the centralized power, common yoke that we all the poor carry in the back.

We welcome the acts of insubordination to the standards of international life that seek to become in efficient parts of their machinery.

We, the marginalized, are the ones who bore the burden of this society, and as we are no longer needed in its technological society, they justify our slaughter through informal drug wars in places where curiously people have community traditions of life, different to those from the State.

Anyone who lives in a barrio(poor suburbs), knows since childhood that the drug business is handled in parastatal way, that is to say, with the establishment of the Mafia as a corporation governing the internal control of the territory, while the police act in a double moral contributing their efforts to the proper functioning of the mafia. So the mafia is presented as a subpolice that regulates not only drug trafficking but all formal and informal businesses that exist in the territory. However, if this situation came to massify it is because originally the drug trafficking is just one more business of capitalist hydra.

A capitalist always be a voracious and predatory monster, whether engaged in “legitimate” businesses, either “illegal” called. Capitalists are driven by an insatiable desire for profit. They will do anything for money and that’s why relations between capitalist “legitimate” and “organized crime” are so closely linked.

We can not entrust our lives and that from our loved ones in hands of the state/Mafia, they are responsible for the genocide and massacre that permeates daily. As anarchists we conducted a war against power, against all that tries to determine individuals and keep them away from themselves.

That’s why we burned their enclosures, sabotaged their business lines and attacked the symbols of their societies. We attacked their cities because urbanization is the highest altar to mass incarceration, and privatization of economic resources. The same public transport is a symbol that reminds the outcast who is not welcome in large urban centers. The rise of the metro fare, monopolization by the same company that tries to monopolize the entire market in the area of mobility in the city with its terrestrial prototype Metrobus are symptoms of full privatization of cities.

The prison is common room for everyone in this technological era, therefore we must build roads and routes to help us live apart, reinventing our lives every day and appropriating it.

In war until we are all free.

Fernando Barcenas.

 

Source abajolosmuros
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